El cuerpo
perfecto es lo que querrían tener todas las personas del planeta. La sociedad
tiene ese canon de belleza que consiste en chicos con torso musculado y chicas
delgadas como palos; o casi. Por ello la mayoría de los hombres acuden al
gimnasio y toman batidos de proteínas, hasta convertirse en algo parecido a un
muñeco inflable, mientras que muchas mujeres lo que hacen es dejar de comer.
Tristemente
es así. Es normal el preocuparse por la imagen de uno, es algo prácticamente inevitable.
Todos nos fijamos en mayor o en menor medida en este tema. Pero esa idea de
mujer “90-60-90” es cada vez más dañina. Véase en algunas modelos, las cuales
tienen una complexión esquelética e incluso nos da miedo de que puedan
desaparecer de un momento a otro debido a su delgadez. Si nos fijamos, no es
habitual encontrarnos con modelos de tallas grandes. Y las que hay, no es que
sean muy alabadas. Cosas como estas fomentan el desarrollo de enfermedades como
la anorexia, bulimia y demás. Millones de personas ven anuncios televisivos que
emiten
a diario con esa chica perfecta, que anuncia esas barritas integrales y
consigue pesar lo que quería. Esta publicidad, en apariencia normal y sin mala
intención, lleva impregnado un mensaje subliminal. Es preciso destacar que
marcan aún más a los jóvenes, ya que la adolescencia es una edad donde se es
más influenciable e inconscientemente pueden llegar a ponerse de moda cosas
terriblemente perjudiciales. Existen numerosas series de televisión y películas
donde la adolescente, más bien poco agraciada, empieza a comer menos y en pocos
días se vuelve guapa. En colegios e institutos, el blanco fácil al que atacar
es a aquella persona que tiene unos kilos de más que los establecidos por este
canon de belleza. Y eso no es todo, si no diríjanse a una librería y apreciarán
diversos libros sobre dietas “saludables” que les ayudarán a perder tres kilos en
nada más y nada menos que… ¡dos semanas! Este ideal de belleza se ve reflejado
también en las tiendas de ropa. Al entrar en ellas, vemos esos maravillosos
maniquíes que llevan puesta siempre la talla S, por no decir XS. Una cosa es
tener un peso adecuado, que no sea perjudicial para la salud del individuo, y
otra muy diferente el adelgazar hasta que no se pueda más.
¿Un
adjetivo? Deprimente. Que una persona se deje manipular de tal forma es
simplemente deplorable. Que por este aspecto inculcado por la sociedad, muchas
personas lleguen a enfermar, disminuyendo su salud e incluso con riesgo de
muerte; o que lleguen a tener traumas por el acoso que reciben al no ser como
esas modelos de la televisión, es muy triste. Cada persona es perfecta tal y
como es, siendo diferentes unas de otras y con sus virtudes y defectos. No
merece la pena desperdiciar tu vida en intentar ser como anuncian actualmente,
ya que siglos atrás las mujeres bellas eran más bien las que pesaban más. Cuando
usted tenga un día de esos en los que le acompleja su cuerpo, mírese al espejo
y repítase lo mucho que vale y lo que les gustaría a otros tener la suerte que
usted tiene. Porque sí, seguramente habrá personas más delgadas que usted, pero
seguro que no son ni la mitad de felices, porque no son capaces de vivir siendo
como son en realidad.Victoria García Batista.

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